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Introducción
Ayer, un joven guasqueño conocido en redes como Piolo, animador y decorador de fiestas con más de cinco mil seguidores, publicó una imagen con un mensaje sencillo: «Ya que estamos hablando de política, me van a apoyar al Concejo». La acompañó con una frase que vale la pena leer dos veces: «A lo bien avisen si me apoyan, pa no pasar vergüenzas».
Medio en broma y medio en serio, Piolo abrió la conversación que Guasca tiene pendiente. En octubre de 2027 no solo elegiremos alcalde; también elegiremos a los 11 concejales del periodo 2028-2031.
Lo primero es reconocer algo... levantar la mano para aspirar a un cargo público, y hacerlo de frente, preguntándole a la gente antes de lanzarse, es ejercer el artículo 40 de la Constitución. Merece respeto. Lo que sigue no es una crítica a él, sino una lectura de lo que su publicación revela sobre cómo estamos empezando la contienda.
- Reacciones totales: 66
- Me gusta: 53 (80 %)
- Me encanta: 13 (20 %)
- Veces compartido: 3
- Comentarios en total: 10
- Principales: 7
- Respuestas: 3 (2 del autor y 1 etiqueta sin texto)
- Reacciones frente a seguidores (≈5.300): ≈1,2 %
¿Qué dicen los siete comentarios principales?
- Apoyo explícito: 4 (57 %). Ejemplo: «Obviooo! Está demorado».
- Apoyo condicionado: 1 (14 %). «Depende de con qué partido sea la alianza».
- Disuasión afectuosa: 1 (14 %). «Es mejor seguir con sus proyectos… ya todo cambia».
- Humor con duda: 1 (14 %). «¿Pero después nos sigues saludando?».
- Comentarios que mencionan una propuesta o un problema de Guasca: 0 (0 %).
Un dato de contraste... tres días antes, el mismo perfil publicó un recuerdo sobre los disfraces de la infancia y obtuvo 77 reacciones y 12 comentarios. La nostalgia de Halloween convocó más que la pregunta por el Concejo.
Advertencia metodológica: esto no es una encuesta. Diez comentarios no representan a Guasca y 66 reacciones no son 66 votos. Es una muestra pequeña de cómo se está conversando, no de cómo se va a votar.
Lo que dicen los comentarios, leídos de cerca
El apoyo es afectivo, no programático. Se apoya a «la juventud», a «una persona trabajadora», a alguien que «está demorado». Nadie pregunta qué haría, qué votaría o qué vigilaría. No es culpa del aspirante... es la cultura política con la que todos llegamos a 2027.
La crítica más fina del hilo vino en forma de chiste. «¿Después nos sigues saludando?» resume una desconfianza muy guasqueña... que el cargo cambia a la gente. Otra comentarista lo dijo sin humor: «ya todo cambia». Y el propio Piolo lo reconoció: «tal me vuelva todo creído».
La pregunta correcta la hizo una sola persona... «depende de con qué partido sea la alianza». En un concejo, la lista con la que uno llega pesa tanto como el nombre.
Y el argumento de fondo lo puso el aspirante... «los que no tenemos voz somos más». Es un argumento válido y poderoso. Pero también dijo que sería «independiente, de ser posible» y que le «toca pedir asesoría». Esa franqueza se agradece, y anuncia el reto... ir por fuera de los partidos exige inscribirse por firmas como grupo significativo de ciudadanos, con póliza de seriedad, y armar una lista que sume votos. Es el camino más difícil del sistema.
¿Es posible cambiar completamente el Concejo?
La pregunta no es caprichosa. Después de lo que documentamos este año, muchos guasqueños se la están haciendo. Recordemos los hechos, todos tomados de la respuesta oficial del Concejo a mi derecho de petición:
- Un contrato de capacitación por $48 millones.
- Seis jornadas: una en Guasca y cinco en San Andrés.
- Viajaron doce personas: los once concejales y la secretaria general.
- Los años anteriores: Cartagena (2022), Santa Marta (2023), Cartagena (2024) y Santa Marta (2025).
Hay un detalle que importa para 2027... viajaron los once. En este tema no hay forma de distinguir entre concejales «buenos» y «malos». Es un criterio que aplica a toda la corporación por igual.
¿Es posible jurídicamente cambiarlo todo? Sí. Las once curules están en juego y ningún concejal tiene el puesto asegurado.
¿Es probable? Hay que decirlo sin romanticismo... no es lo habitual. Los concejales pueden reelegirse sin límite, conocen el territorio electoral y tienen equipos. Sobre todo, el sistema de cifra repartidora premia a las listas, no a los individuos. Un candidato nuevo puede sacar una votación personal muy buena y quedarse por fuera si su lista no alcanza.
¿Basta con cambiar caras? No. Si en 2028 llegan once concejales nuevos y alguien les ofrece el mismo contrato «a todo costo», el resultado puede repetirse. La renovación que importa no es solo de nombres... es de compromisos verificables.
Las preguntas que todos los aspirantes deberían responder
Propongo que cada persona que aspire al Concejo en 2027 (nueva o repitente, de partido o independiente, Piolo incluido) responda públicamente cuatro preguntas:
- ¿Viajaría usted a la costa a capacitarse con recursos del municipio?
- ¿Se compromete a que las capacitaciones del Concejo se hagan en Guasca, con la ESAP, universidades o entidades públicas que ofrecen formación a corporaciones territoriales?
- ¿Se compromete a que ese presupuesto se gaste en el comercio local: salones, restaurantes, transporte y refrigerios de Guasca?
- ¿Presentará en sesión pública, con fecha, lo que aprendió en cada capacitación?
El argumento económico es sencillo. Cuarenta y ocho millones de pesos gastados en Guasca habrían quedado en manos de comerciantes, cocineras y transportadores del pueblo. Gastados en la isla, se quedaron en un hotel de cadena. La capacitación es la misma; lo que cambia es a quién le llega el dinero.
¿Y realmente se capacitaron?
Esta es la pregunta incómoda, y hay que responderla con lo que dicen los documentos, no con lo que uno sospecha:
- Los certificados de las capacitaciones llegaron con marca de agua «BORRADOR».
- La respuesta no nombra a quién dictó las jornadas en San Andrés.
- El «intercambio de experiencias exitosas» que justificaba el viaje no tiene contraparte documentada: ningún concejo, ninguna entidad.
- El 4 de agosto se certificó que el contratista había cumplido «a satisfacción» y se autorizó el primer pago. Ese mismo periodo, su propio informe decía «No se ha ejecutado» en casi todas sus obligaciones.
- El informe en sesión pública sobre lo aprendido «se va a tener en cuenta». Sin fecha.
Con esto no se puede afirmar que no hubo capacitación. Lo que sí se puede afirmar es que la carga de la prueba está en el Concejo, y todavía no la ha cumplido. Hay una prueba sencilla... que los once expliquen en sesión pública lo que aprendieron sobre contratación estatal y sobre prevención del riesgo disciplinario, fiscal y penal, dos de los temas de la isla. Sería la mejor forma de demostrar que la plata sirvió, y de paso, de revisar este mismo contrato a la luz de lo aprendido.
Lo que este post nos enseña
La publicación de Piolo es valiosa porque muestra el punto de partida de 2027...candidaturas que se miden en «me gusta» y en cariño. Eso no es malo; es humano. Pero si el Concejo que viene se elige solo por simpatía, tendremos otro Concejo elegido por simpatía, y la simpatía no revisa contratos.
A Piolo, y a cualquiera que aspire, le diría lo mismo... lo que le dará voz a «los que no tenemos voz» no es llegar, es saber qué hacer cuando se llega. Responder estas cuatro preguntas antes de pedir el voto es una buena manera de no pasar vergüenzas.
Conclusión
¿Se puede cambiar el Concejo completo en 2027? Sí... las once curules están en juego. ¿Se debe? Eso lo decide cada votante, pero hay un hecho que aplica a los once por igual... todos viajaron, y ninguno ha demostrado todavía qué aprendió.
Cambiar las caras sin cambiar las reglas solo cambia los nombres en la lista de pasajeros. La verdadera renovación es exigirle a cada aspirante, desde ya, un compromiso público... capacitarse en Guasca, gastar en Guasca y rendirle cuentas a Guasca.
En 2027 no basta con preguntar quién quiere ser concejal. Hay que preguntar a dónde piensa viajar.
PD: Galarza NO se Lanza al Concejo, NI a la Alcaldia...de pronto no más a las termales en los lunes de terapia al adulto mayor.
Fuentes:

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