VOTAR TAMBIÉN ES UN ACTO DE CONCIENCIA
Lo que un ciudadano cristiano debería saber antes de marcar el tarjetón el 21 de junio.
No vote por miedo. No vote por costumbre. Y tampoco vote por descarte. Si usted es cristiano —evangélico, católico, de cualquier tradición que reconozca que hay verdades que no se negocian en una urna— tiene la obligación moral de informarse antes del 21 de junio. Este artículo no le dice por quién votar. Le dice por qué el voto tiene consecuencias que van más allá de cuatro años de gobierno.
Iván Cepeda llegó a la segunda vuelta con casi el 41% de los votos. Es una cifra que impone respeto y que refleja un malestar real de millones de colombianos. Ese malestar es legítimo. Pero el candidato y el malestar que lo llevó allí son dos cosas distintas. Y sobre el candidato hay posiciones programáticas —no rumores, no campaña sucia— que todo cristiano de convicciones conservadoras necesita conocer.
"El problema no es votar por la izquierda. El problema es votar sin saber exactamente qué agenda cultural está usted respaldando."
Cepeda no escondió sus compromisos. Los proclamó públicamente, con claridad admirable para bien y para mal. En un evento con la comunidad LGBTIQ+ el pasado 17 de mayo, prometió defender "la igualdad jurídica de la diversidad sexual, incluido el matrimonio igualitario" y erradicar en todos los niveles del sistema educativo lo que llamó "prejuicios y estereotipos frente a la diversidad." Eso, en lenguaje práctico, significa rediseñar la educación de sus hijos y sus nietos desde el Estado.
Para millones de colombianos eso suena a progreso. Para un cristiano que cree que el matrimonio tiene una definición que no depende de ningún gobierno, eso es una señal de hacia dónde irá la política pública. No es especulación. Es el programa.
TRES PUNTOS QUE USTED DEBE CONOCER
-
Matrimonio igualitario como política de Estado. Cepeda lo prometió explícitamente. No como posibilidad: como compromiso. Un gobierno suyo impulsará esta agenda en el legislativo y en la institucionalidad.
-
Rediseño de la educación en valores. El candidato se comprometió a erradicar "prejuicios y estereotipos frente a la diversidad" en todos los niveles educativos. Para padres que forman a sus hijos en la fe, esto plantea una tensión real entre el hogar y la escuela pública.
-
Continuidad y profundización del Gobierno Petro. Su programa no es una corrección al petrismo. Es su ampliación. Cuatro años más de la misma dirección cultural, con más herramientas y más experiencia de gobierno.
Hay quienes dirán: "Pero el otro candidato tampoco es perfecto." Tienen razón. Ningún candidato lo es. Esa es precisamente la naturaleza de toda elección política: no es entre el bien y el mal, sino entre visiones distintas del bien común. Y en esa comparación, los valores de familia, vida y libertad religiosa pesan.
Hay también quienes dirán que la iglesia no debe meterse en política. Pero es exactamente al revés: la política ya se metió en la iglesia, en las escuelas, en los hogares. La pregunta no es si el cristiano participa. La pregunta es si participa informado o dormido.
"Elige de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia." — Éxodo 18:21
Un último punto que no puede ignorarse: en la noche del 31 de mayo, tras conocer los resultados de la primera vuelta, Cepeda desconoció públicamente la veracidad de esas cifras, siguiendo la misma línea del presidente Petro. Para un cristiano que valora la honradez como virtud pública, sembrar duda sobre una elección sin pruebas sólidas no es un detalle menor. Es un indicador de carácter.
Votar es un acto de fe cívica. Como todo acto de fe, debe ser consciente, libre e informado. El 21 de junio, que su voto no lo decida el miedo, la costumbre, ni el fervor de una plaza pública. Que lo decida su conciencia, bien formada.
Nota: Este artículo no es un llamado a votar por ningún candidato en particular. Es un llamado a que el elector cristiano ejerza su voto con información honesta sobre las implicaciones programáticas de cada opción. La democracia se respeta votando bien, no votando a ciegas.
Un ciudadano cristiano · Colombia, junio de 2026
#Elecciones2026Colombia #VotaConConciencia #SegundaVuelta2026 #FamiliaColombia












