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e
Informar
la Gestión Del
Consejo Territorial De Planeación
en la Localidad o Sector Que Represente
y Canalizar
la Participación Respectiva."
Deber 7. Reglamento del CTP GUASCA
HILOS SUELTOS RELACIONADOS
1. Más que un cuestionario | El papel de los 17 Participantes en el Cabildo Abierto
2. Intervención Participante 1 | Amalia Peña
2.1 La Pagina 8 del Proyecto De Acuerdo | NO menciona "Expresamente", Lo Que dice la Participante 1
3. Intervención Particupante 2 | Patricia
4. Intervención Participante 3 | Jaime SalazarACTUALIZACIONES:
1.
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Cómo Gritar "Respeto" Mientras se Irrespeta el Recinto
El suceso
¡Qué espectáculo tan conmovedor de civismo y altura dialéctica presenciamos recientemente en el Concejo Municipal! Nada dice más "debate democrático" que convertir un recinto sagrado de la palabra en una plaza de mercado donde el que más grita, supuestamente, más razón tiene.
Comprendiendo Lo Que Sucedió
Todo comenzó con una intervención del concejal Wilmer, quien tuvo la osadía de sugerir que Guasca es un municipio obrero y que no todos sus habitantes tienen la dicha de poseer una "casa de descanso o de recreo". Al parecer, mencionar la palabra "obrero" o sugerir que existen diferencias sociales es el equivalente moderno a invocar al demonio en una catedral.
El concejal, en su "atrevimiento", intentó defender el proyecto de vivienda argumentando que la clase trabajadora también tiene derecho a un techo, algo que aparentemente hirió las delicadísimas susceptibilidades de quienes prefieren hablar de "identidad agrícola" y "joyas arquitectónicas".
La Chispa
La chispa que encendió la hoguera fue el indicio de que el concejal estaba respondiendo al tono —digamos, "peculiar"— del Participante 3, Jaime Salazar.
Salazar, con una nostalgia que casi hace brotar lágrimas, recordaba a las "familias de siempre" y criticaba los edificios de apartamentos como "barrios obreros de gente hacinada" que parecen diseñados para "albergar población de obreros", casi como si hablara de una plaga inevitable que arruinaría el paisaje de las "fachadas bellísimas".
Ante la mención de Wilmer sobre las comodidades de algunos frente a las necesidades de los "obreros", la Participante 1 (aquella que minutos antes pedía con una calma angelical "estudios técnicos profundos") y la Participante 2 (la guardiana del patrimonio y la legalidad) decidieron que la mejor forma de exigir respeto era, precisamente, perdiéndolo.
En un acto de sincronización digno de las mejores óperas, se levantaron a vociferar que el concejal les estaba "faltando al respeto".
Es verdaderamente fascinante observar la gimnasia mental necesaria para exigir que se respete la palabra propia mientras se interrumpe a gritos la del otro. La Participante 1, que tanto enfatizó la necesidad de una "participación ciudadana real" y un "debate claro", demostró que su concepto de debate incluye el derecho a silenciar al interlocutor cuando la verdad, como dijo el concejal, "duele un poco".
El presidente del Concejo tuvo que intervenir desesperadamente, recordando que la intención no era generar "debate y contestación con la población" en ese tono, mientras Wilmer, en medio del caos, aclaraba que ni siquiera las había mencionado por nombre. Pero claro, en el mundo de la indignación selectiva, sentirse aludido es razón suficiente para transformar un recinto de leyes en un duelo de decibelios.
Conclusión
Al final, nos queda una gran lección: si usted quiere hablar de "respeto" y "convivencia" en el Concejo, asegúrese de llevar buenos pulmones para gritar por encima de los demás. Porque, según vimos, en Guasca los estudios técnicos son importantes, el patrimonio es sagrado, pero el arte de vociferar para que no te digan las verdades en la cara es, sin duda, la joya de la corona del ordenamiento territorial.

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