martes, 26 de mayo de 2026

Yo También Fuí Mamerto En Mi Juventud | Por Eso Entiendo a Muchos Jovenes, A Los Que No Entiendo Es A Los Mayores Mamertos ( 1 )

 

"El ser humano perverso
 es aquel que nos perjudica y recurre a la calumnia, 
el fraude o la mentira para beneficiarse él durante el proceso; 
es decir, tú pierdes, pero él gana algo a cambio. 

 [El estúpido] entorpece,
 genera inconvenientes 
y una pérdida de energía
 sin que gane absolutamente nada con sus acciones"


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ACTUALIZACIONES:

1.

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Yo también fui Mamerto
Los años de la semilla (1965-1970)

Introducción
Esta etapa de mi vida, transcurrida entre 1965 y 1970, época de Escuela Primaria Publica, no estuvo marcada por sesudos debates ideológicos en el aula, sino por una rebeldía instintiva que se cocinaba en las calles y en la pantalla de un cine de pueblo. Mientras el país transitaba por el Frente Nacional, una época de supuesta concordia que en realidad escondía una profunda exclusión política, mi niñez absorbía los símbolos de un cambio que apenas empezaba a vislumbrarse con lo acontecido con la "Revolución Cubana".

1. El Che de la calle y el silencio de la escuela

En mi escuela primaria de aquellos años, ningún profesor mencionaba al Che Guevara ni intentaba ideologizarnos; el sistema educativo seguía bajo una fuerte influencia clerical y conservadora que prefería ignorar las grietas del orden establecido. Sin embargo, la calle hablaba un idioma distinto. El Che se había convertido en una moda y un símbolo de rebeldía. Con procedimientos rústicos, marcábamos nuestras propias camisetas con su imagen, saliendo a la calle orgullosos de portar a ese "señor estampado" sin entender absolutamente nada de su teoría de la lucha armada.

En ese entonces, para nosotros el Che no era un teórico marxista, sino un personaje de aventura. Crecimos en una época de cine de pueblo, donde las pantallas se llenaban de pistoleros mexicanos y vaqueros del lejano oeste. En nuestra ingenuidad infantil, nos creíamos vaqueros que iban a salvar a Colombia desde los montes, proyectando en la figura del guerrillero la épica del héroe que cabalga contra la injusticia

2. La tragedia que aró la tierra

Lo que empezó como un juego de niños se tornó en una realidad amarga a través de la violencia política. El asesinato de mi hermano mayor, quien era funcionario de la alcaldía en un pueblo conservador, fue el evento que "aró la tierra" para mi futura militancia. Aunque en mi ignorancia de niño solo captaba que eran "cosas de partidos" (pueblos liberales contra conservadores), el hecho de que fuera asesinado por fuerzas que percibí como parte del Estado sembró en mí la semilla de la rabia contra las instituciones. Esta experiencia personal se conectaba con el trauma colectivo de una nación donde los "odios heredados" y la falta de canales democráticos reales empujaban a toda una generación hacia la radicalización.

3. El trasfondo de un país en disputa

Mientras yo marcaba mis camisetas, en el mundo de los adultos el término "mamerto" estaba naciendo como una categoría política. Fue precisamente a mediados de los años sesenta cuando los sectores más radicales y amigos de las armas empezaron a usar ese nombre para mofarse de los seguidores de la línea pro-soviética del Partido Comunista, a quienes acusaban de preferir la "retórica de salón" y la burocracia sobre la acción real.
En esa misma época, la influencia cultural china empezaba a filtrarse incluso en las escuelas públicas, donde se repartían revistas como China Reconstruye y Pekín Informa, alimentando un imaginario de mundos lejanos y perfectos que contrastaban con nuestra pobreza. Sin saberlo, yo era parte de esa masa de niños campesinos y urbanos que en 1970 representaban un desafío para el Estado: ese año, 4 de cada 10 niños campesinos aún no asistían a la escuela, y el sistema educativo se utilizaba más para moldear el "alma nacional" que para fomentar el pensamiento crítico

Mi niñez terminó con la tierra ya arada por la tragedia y la fascinación por los héroes de montaña. Estaba listo para que, al entrar al colegio y luego a la universidad en la siguiente década, esa semilla de rabia germinara bajo el sol del materialismo dialéctico y el bautismo de los gases lacrimógenos en la via Panamericana, tras al Ideologización por parte de algunos Profesores del Bachillerato.
CONTINUARÁ....

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